El padre Ángel Olaran cuenta su tiempo en Etiopía y opina sobre la actual situación en la región

La memoria no es mi mayor valor. Perdonad mi retraso en contestaros.

Llegué a Etiopía el 31 de octubre de 1992. Al llegar contábamos con un terreno de 8 Ha. con una sola acacia, ofrecido por la Municipalidad de Wukro para que construyéramos una escuela secundaria. Eso, las direcciones de unas pocas ONGs y sin “un duro” en la cuenta.

Pero se pudo construir y organizar la escuela, que ahora es una escuela de formación profesional.

Fuimos entrando en contacto con la población local y de resultas se ha organizado un centro social: Wukro Social Development Program (WSDP) desde donde seguimos apoyando a huérfanos, ancianos, población vulnerada, emergencias, personas afectadas por el HIV, apoyo alimentario a niños de 5 meses a 6 años. A unas 1.100 personas ayudamos diariamente, a algunas parcialmente, pero a alrededor de 900 en todas sus necesidades.

Desde un principio pudimos ofrecer apoyos al Hospital Público de Wukro, comenzando con un mantenimiento de lo más urgente, dado que no contaba con ventanas, puertas, luz, pintura… Apoyamos el sueldo de 12 mujeres de la limpieza, se hicieron mejoras de la cocina, en las letrinas…

Construimos un pabellón para personas afectadas con TB, pudimos conseguir una ambulancia; construimos una clínica dental y otra de fisioterapia con el apoyo económico y de personal de Holystic ProÁfrica. Al principio las familias se mostraban reacias a traer a sus pequeños con deficiencias físicas y síquicas, dado que esperaban que con un par de shocks o algo del estilo los niños se curarían. Fue un proceso largo, pero ha merecido la pena. Ahora acuden semanalmente siguiendo un programa facultativo. Tanto a los peques como a las madres se les ve ilusionados con estos contactos, servicios, muestras de cercanía, cariño y pequeños progresos. También hay apoyos de formación en el Hospital Universitario de Makelle, incluso algunos de sus formandos vienen a Wukro a hacer sus prácticas de fisio.

Hemos echado una mano en la construcción de aulas en escuelas nacionales y en la cárcel de la ciudad, así como duchas, letrinas, mejoras en la cocina; apoyo nutricional a reclusos afectados por el HIV; anualmente ofrecemos cuadernos y lápices para unos 400 de sus alumnos…

Con Holystic ProÁfrica mantenemos una escuela de baloncesto para unos 120 niños y niñas, todo un espectáculo presenciar sus entrenamientos, y otro grupo de pequeños y jóvenes jugando al tenis, también ya con entrenadores locales como los de baloncesto.

Holystic ProÁfrica lleva entre manos la construcción de una cancha profesional de baloncesto en el estadio de Wukro en la actualidad.

Un grupo de unos 30 jóvenes, chicas y chicos, practican gimnasia deportiva – circo. Otro grupo más practica el ciclismo, y otro patinaje.

Comenzamos con programas de reforestación en varias calles de Wukro y mantenemos 4 pequeños parques en la ciudad.

En la parte rural comenzamos con la rehabilitación de torrentes, construcciones de azudes de embalses, así como sus reparaciones donde procediera, para poder ofrecer regadío a huertos durante los 10 meses de sequía al año con los que mejorar la alimentación de muchas familias, así como la recogida de las aguas de lluvias de los tejados de unas 150 casas.

Protegemos varios miles de hectáreas de terreno montañoso para favorecer el crecimiento de plantas autóctonas que cada año brotan al final de la estación de lluvias, lo que favorece la conservación del agua y la tierra, así como su mejora. Terrenos áridos están cubiertos de yerba que bien se utilizan para alimentar al ganado en casa o para abono de la tierra en la que crecen. Esta vegetación ofrece alimento también a cientos de colmenas de abejas.

Hemos podido ofrecer micro créditos a madres solteras cabezas de familia y a otras más.

Estamos introduciendo el compostaje de lombrices; el cultivo de árboles frutales y plantas ornamentales; introduciendo la producción de quesos, así como la moringa planta recomendada para la seguridad alimentaria.

Estos días nos encontramos inmersos en una guerra civil que, al parecer, no ha hecho más que comenzar. Confiamos en la mediación de instituciones universales para que las partes enfrentadas lleguen a un acuerdo, y podamos seguir apoyando a la población en lo que consideren más necesario para sus necesidades familiares.

La gran familia de Holystic ProÁfrica es una de las bases sólidas del conjunto de las actividades que se llevan a cabo en Wukro y sus alrededores. Ese apoyo humano, cariñoso, cercano, lleva en sí una energía tan positiva que de por sí produce frutos, aunque no podamos cuantificarlos. Su compromiso se deja sentir en la ciudad y fuera, eso es ya un valor añadido. Agradezco el apoyo económico que cada mes voy recibiendo para emplearlo en lo que considere más necesario.

“Juntos somos más” no es una frase hecha, se renueva cada día. Además de ser ya una familia, algo en sí extraordinario, como mencionaba un poco más arriba, es fuente de energía, revitaliza el poder sentirse así arropados, dando seguridad a los cientos de jóvenes que reciben su abrazo.

¡Que Dios os bendiga!

Ángel

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